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Preguntas

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Milciades A. Ortiz Jr.
Colaborador

A todo periodista la gente le hace diversas preguntas, algunas de las cuales no son fáciles de responder.

El otro día en la Universidad un estudiante me pregunta:

¿Los ministros deben ser especialistas en lo relacionado con su despacho? Antes de contestar quise saber por qué hacía esa interrogante.

Dijo el joven que se había enterado que el antiguo ministro de Economía, Juliao, no era experto en esa disciplina, sino ingeniero.

Entonces dije al joven curioso que había dos maneras de enfocar lo relacionado con la designación de persona para ministros:

Una de esas formas, tal vez la más fácil, se basa en que el ministro debe ser una persona que tenga estudios sobre la especialidad del despacho. Ejemplo: para Educación, hay que designar a un educador; para Relaciones Exteriores, un diplomático; para Economía, un economista, etc.

El otro enfoque no es técnico, sino político. Indica que para dirigir un ministerio no hay que ser especialista, sino administrador. Aquí se balancea el asunto nombrando a un vice o asesores que sí sean de esa especialidad.

Eso fue lo que sucedió con el primer ministro de Economía.

Entonces el estudiante con una chispa de malicia en los ojos, me hizo otra pregunta que casi me deja turulato:

¿Y quién funciona mejor, el político o el especialista?

Pensé un segundo y dije que creía que un especialista sería mejor ministro que otro que no sea del asunto, aunque conozca de administración.

Para justificar mis palabras agregué al curioso alumno: "tal vez años atrás, cuando las cosas no eran tan complicadas, un ministerio podía ser manejado con cierta efectividad por políticos o administrativos. Pero en estos momentos tan complejos, hay que saber lo que se tiene entre manos para poder funcionar bien.

También tuve de que decirle que el saber mucho de una especialidad no es garantía de ser exitoso en el manejo de una institución, como es un ministerio. "Hay que tomar en cuenta que para ser ministro se debe tener capacidad de diálogo, tomar decisiones, escuchar a todas las partes, y hacer un trabajo dentro de una realidad que a veces no funciona exactamente como dicen los libros", indiqué.

Por eso he dicho que existen personas que son buenas para criticar, luchar contra cualquier cosa, pero que cuando llegan a tener un cargo de responsabilidad, no saben desempeñarse adecuadamente.

Eso es lo que se llama capacidad ejecutiva y quien no la tenga nunca podrá dirigir ninguna entidad pública o privada.

Desgraciadamente algunos jefes piensan que la principal característica de un subalterno debe ser la fidelidad hacia ellos. Así se sienten protegidos contra cualquier traición o mala acción que afecte su administración.

De allí surgen los llamados "puestos de confianza", que son los primeros en ser botados cuando cambia el jefe. De todas maneras, es mejor que esos puestos lo ejerzan gente que haya estudiado la especialidad de su trabajo, y no solamente tengan lealtad, o ser del partido gobernante como méritos para ocupar un cargo.

Parece que el alumno preguntón quedó satisfecho con las explicaciones. De todas maneras, una cosa es cómo debe ser algo, y otra distinta lo que hagan quienes tienen el poder en sus manos en un momento determinado.

 

 

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