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EDITORIAL
Visión apocalíptica
Una tensa calma se percibe en el mundo occidental después del discurso del presidente George W. Bush, que no ha descartado una acción de guerra contra el terrorismo internacional. En Panamá, las preocupaciones siguen en aumento no sólo por el conflicto emocional que se vive en los Estados Unidos, sino por la situación de inquietud que hay en las provincias de Colón y Chiriquí que llevan hacia el colapso de la economía de estas regiones que dependen del turismo y la industria bananera.
Un nuevo agente ha surgido de estos incidentes y es el esplendor que tiende a aprovecharse de una economía deprimida o de contracción económica, camino a la recesión. El agente de marras practica un terrorismo económico, porque florece en las sociedades capitalistas, imponiendo sistemas de globalización, lo que deriva en privatizaciones de empresas estatales que es la pesadilla del tercer mundo porque aumenta la carestía de la vida.
El colonense está estigmatizado porque para el común de la gente es vago y no le gusta trabajar. Aunque no compartimos estos criterios, los de la ciudad atlántica tienen que sacudirse ese parámetro que sólo quieren adquirir becas y no quieren trabajar. Sin embargo las manifestaciones violentas de los últimos días empañan toda la promoción turística de los cruceros que llegan a la segunda ciudad del istmo. Tampoco se soluciona nada incendiando vehículos, propiedad del Estado que le brinda un servicio a la comunidad, por lo que esta practica resulta irracional.
La situación de Chiriquí no es la mejor y los incidentes en las fincas bananeras de Puerto Armuelles proyectan la fragilidad de las negociaciones en una región que por muchos años ha confrontado a empresarios con trabajadores sindicalistas. Esto terminará el día que la compañía bananera, por la tosudez de ambas partes, se vaya del país aumentando los índices de desempleo, algo así como "mueran Sansón y los filisteos".
El clima guerrerista se sigue calentando en la nación norteamericana desde el momento en que el mandatario Bush dijo en el Senado que Dios no es neutral con los terroristas y no descarta la guerra con adversarios del rostro oculto que presuntamente se esconden en países del Oriente Medio.
Con problemas aquí y allá, más sombras que luces se proyectan en un ambiente hostil que se sigue incubando en la medida que el lenguaje bélico sube de tono en los dirigentes norteamericanos y sus aliados. Panamá no es la excepción en la condena del terrorismo internacional y vislumbramos que en el horizonte cabalgarán en un futuro cercano los cuatro jinetes del Apocalipsis: el Hambre, la Peste, la Guerra y la Muerte.
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PUNTO CRITICO |
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