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Aquel 9 de agosto, la ciudad de Panamá estaba paralizada. En Curitiba, Brasil, nuestra selección de fútbol jugaba un partido amistoso con el coloso sudamericano. Aunque nos dieron 60 minutos de ilusión en un empate a cero goles con Brasil, el desgaste físico y la insuperable maniobrabilidad de los jugadores de la verde amarela, terminaron con anotarnos cinco goles en 30 minutos. Pocos días después, el equipo de Plaza Amador fue rotundamente goleado en tres partidos en Centro América, dejando muy mal parado a nuestra imagen internacional como nación en franco desarrollo en el balompié. Sólo la victoria del Tauro de Pedregal defendió los colores patrios en Guatemala.
Derrotas, fracasos y oportunismo. Estas tres palabras abrevian nuestro parecer frente a lo que sucede con nuestro deporte. Sólo el béisbol ha dado grandes triunfos a Panamá en casi todas las categorías. En el basketbol, Panamá no clasificó al Mundial de Indianápolis y nuestros atletas en otras ramas sufren la humillación frente a la mala preparación física junto a las migajas del presupuesto otorgados por el Gobierno al Instituto Nacional de Deportes (INDE). Pero creemos que el INDE, algunas federaciones pomposas como las del balompié, el nepotismo gubernamental y el desprecio al deporte por parte de las autoridades, hacen difícil que nuestras selecciones cosechen triunfos en eventos como las Olimpiadas, Juegos Panamericanos, los Juegos Bolivarianos y las eliminatorias a un Mundial de fútbol.
Hace poco, periodistas y cronistas del balompié sugieren la convocatoria a un denominado "Foro Pro-Fútbol" para rescatar este deporte y realizar un plan a largo plazo con el fin de tener una excelente participación en el escenario mundial. Igualmente, otros medios piden que trabajemos con las categorías menores, desde los cinco años, haciendo hincapié en reconstruir los equipos o planteles, fundar clubes de balompié, trabajar con los proyectos de Sub-15, Sub 17, Sub-21, Sub-23 y la Selección Nacional Mayor.
Que se construyan cuatro nuevos estadios, cada uno con capacidad de diez mil espectadores. Uno ubicado en Colón, otro en David, otro en Santiago y en La Chorrera. Así, el balompié se regionalizaría.
Pero, ante todo, un foro del balompié exigiría dos cosas primordiales: La renuncia de la Comisión Normalizadora, ante sus crasos fracasos deportivos y el llamado general a una "moratoria" de participaciones de las selecciones de fútbol desde la Sub-18 hasta la Mayor, por espacio de diez años. Con este último paso, evitaríamos hacer el ridículo ante la prensa extranjera, como lo ocurrido en Brasil y en Centro América. Pues claro, a los directivos del fútbol no les importa el show humillante de las goleadas, porque les interesa el dinero, ante todo.
También, acogemos la propuesta de Juan Carlos Tapia, cronista deportivo de Canal 4 - PROTESA, en donde sugiere la depuración política y administrativa del Instituto Nacional de Deportes (INDE), pues se ha convertido en una entidad llena de botellas, además que poco o nada ayuda en el rescate de los valores deportivos.
No sólo el balompié sufre. El atletismo, la lucha libre, la natación, el basketbol y otras disciplinas están marginadas. Con estrellas en el béisbol, en el fútbol o la natación, que reciben medallas de honor en la Presidencia, no se resolverá el problema deportivo. |