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"El respeto al derecho ajeno es la paz". Lo dijo Benito Juárez hace más de un siglo. Los medios de comunicación, lastimosamente, nos olvidamos de ellos, y con exagerada y malsana frecuencia irrumpimos en la vida privada de la gente para hacer añicos sus reputaciones y su paz doméstica.
No existe, es cierto, una conciencia fuerte por parte de los conductores de estos medios de comunicación, del cuidado que ha de tenerse en el manejo de temas que afectan el honor de otros. Avasallamos sin escrúpulos la vida circundante. Somos verdaderos tractores de demolición.
Sin que parezca excusa, habría que tomar en cuenta que Panamá estuvo paralizada 21 años en el tiempo en materia de modernización de las técnicas y concepciones filosóficas en materia de periodismo y publicidad. Ahora que estamos, dolorosamente, aprendiendo a hacer.
Lo mismo puede decirse de los políticos, quienes tienen la epidermis sensible y se quedaron atrás en su mentalidad, también porque no saben lo que es la interacción en una sociedad abierta, luego de 21 años de dictadura.
De lado y lado se tiene que aprender. Acelerar el paso porque como colectividad tenemos un desfase de aprendizaje. Si no ponemos de nuestra parte, terminaremos matándonos sin remedio. |