Las pandillas o grupos delictivos, como se les quiera llamar, se han convertido en los últimos años en un problema para la sociedad y las autoridades.
De un simple e inocente grupo de amigos que se reúnen para realizar algún tipo de deporte, puede surgir una pandilla, eso según los diversos estudios y la experiencia de los expertos como el licenciado Edgardo Berguido, Especialista en Pandillas Delictivas del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses.
Cuando uno o más jóvenes empieza a tener ideas de cómo robar una cartera o un collar y parte de los integrantes del grupo lo sigue, es allí cuando hay que tener cuidado, sostuvo Berguido.
Los cambios de patrones y conductas en los hijos son señales que los padres deben observar para evitar que los jóvenes se dejen absorber por ese flagelo que afecta a la sociedad, en especial en los barrios de estratos medios.
Uno o varios "cabeza caliente" que aporten ideas negativas y los demás muchachos los siguen, es suficiente para que en poco tiempo el grupo degenere en una pandilla delictiva, según Berguido.
La intervención constante de los padres en el quehacer de los adolescentes es crucial para evitar que sean arrastrados por el grupito de amigos con los cuales comparte con regularidad.
La familia es la institución primaria de educación y es deber de los padres monitorear con quienes salen, a qué se dedican, con qué tipo de personas se rodean, para poder captar si se están involucrando en actividades delictivas de algún tipo.
La adquisición de objetos que los padres no les han comparado, el cambio en la forma de vestirse y en la actitud del muchacho son indicativos de que hay que poner atención porque algo puede estar pasando y quizás se está a tiempo para evitar que se enrole en las filas de la delincuencia y criminalidad.
SINTOMAS OBSERVACION
Dejan de ser comunicativos con los padres
Eempiezan a ingerir bebidas alcohólicos
Ojos de color diferente a lo usual, lo cual es indicativo del consumo de drogas; mal humor, son algunos de los cambios radicales que suelen observarse en los jóvenes que andan en malos pasos.