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REFLEXIONES
"Drogas y piedreros: Mala imagen para el turismo panameño"

Carlos Christian Sánchez C.
Crítica en Línea
El Paseo de Las Bóvedas es uno de los monumentos de nuestra nacionalidad. Sus murallas blancas reflejan la Historia Patria. Allí cae el mártir Victoriano Lorenzo, en sus paredes están los bustos de ilustres hombres que han ayudado al desarrollo del país. Hasta un obelisco, en honor de aquellos que fomentaron la creación del Canal de Panamá, nos recuerdan que estas obras merecen respeto de los ciudadanos nacionales, algo para que admiren también los extranjeros. Los agentes de turismo tienen la tarea de avisar a los visitantes de otras latitudes, que el Casco Viejo de San Felipe es un Patrimonio de la Humanidad, declarado por la UNESCO, como parte de un reconocimiento del mundo hacia la Historia Panameña. Para desgracia de ese objetivo, lo que uno puede ver al transitar por las calles aledañas al Mercado Público, o cuando uno se sienta en las bancas del parque frente a la Catedral, es la escena dantesca de los infortunados drogadictos, comúnmente llamados "piedreros", que se han adueñado de las plazas y viejos caserones de madera del área, para consumir el peligroso derivado de la cocaína. Tal es el caso mismo de Las Bóvedas. Mientras turistas llegan a fotografiar los monumentos, delante de la Embajada de Francia, nos encontramos con pseudo-hombres que apestan por el mal olor de sus ropas y desechos orgánicos. Les piden dinero a los visitantes, aunque otros orates, al ver que no les dan nada, agreden a los turistas para robarles sus pertenencias. Otro foco de molestia es en Calidonia y El Marañón, en donde abundan los piedreros. Hay muchos casos de incidentes en los cuales se denotan los ataques de los orates, por causas desconocidas. En otro lado de la urbe, un hombre de tez negra anda desnudo por la Avenida Balboa y se lanza a las aguas contaminadas de la bahía para lavarse sus partes íntimas. ¿En dónde ocurre esto? Delante de un prestigioso complejo hotelero cercano al Club de Yates y Pesca. ¿Y las autoridades nacionales de salud y el Gobierno que hacen? La respuesta: NADA. Por eso, la imagen internacional de nuestro país está por los suelos, cuando los turistas y demás ciudadanos extranjeros se encuentran con los bochornosos actos inmorales que cometen los piedreros, en sus aventuras diarias. Los drogadictos realizan su faena de recoger latas, abrir los tanques de basura y arrojar su contenido a las aceras por todos los lugares importantes de la ciudad, como parques, centros de ventas y estacionamientos de hoteles. ¿Qué cree usted que pensarán los visitantes extranjeros cuando ven este desorden, mientras que las autoridades no hacen lo debido para evitar estos hechos? Antes de que aparezcan en Panamá grupos que propugnen medidas extremas para eliminar el problema de los drogadictos, y suceda una especie de genocidio masivo contra los piedreros, orates y enfermos deambulantes, es necesario que los encargados del Ministerio de Salud y la Nueva Administración Municipal resuelvan el problema, en el afán de crear nuevas estructuras sanitarias para la rehabilitación y reeducación de los orates que transitan libremente por la Ciudad de Panamá. El Hospital Psiquiátrico, a nuestro entender, es una de las instituciones de salud más inoperantes del país, ya que muy poco han logrado en la atención a los enfermos. Además, el presupuesto del Ministerio de Salud fue recortado en gran parte, lo cual impide acciones tendientes a resolver la crisis de los piedreros. Es posible que cerca de diez mil a veinte mil panameños estén en un nivel infrahumano tétrico y que, según los entendidos en la materia de salud, ya son una causa perdida para algún intento de rehabilitación sanitaria y educativa.
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