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EDITORIAL
Rechazamos el pesimismo
Panamá sigue siendo un emporio de problemas tanto en lo económico como en lo social, pero la clase dominante parece no entender las consecuencias que estos problemas generan. Así tenemos que mientras que algunos empresarios mantienen cierto grado de flexibilidad, otros siguen con el mismo criterio esclavista y como consecuencia lógica, generan las grandes revoluciones. La alta carestía de la vida se refleja en el aumento desmedido de la cebolla, el ñame y la gasolina, cuyo alto costo son trasplantados al usuario cuya afonía se siente de tanto gritar justicia y esbozar planes y proyectos para su reivindicación social. Panamá carece de muchos hombres con mentalidad progresista y esta brecha o abismo crea la extrema pobreza y el detonante de que aquí somos muy ricos y muy pobres. La abismal diferencia social parece no dar marcha atrás y se plantea la referida lucha de clases porque los que gobiernan no han aprendido la lección o consigna del extinto presidente John F. Kennedy de que hay que aprender las lecciones de la historia para no repetirlas otra vez. Abogamos por un cambio de mentalidad en nuestra sociedad y los hábitos y actitudes de gente difícil y mezquina. La paz y el progreso sólo se logran cuando haya estabilidad y esa debe ser la meta y el objetivo de un país en el que nada baja y todo sube. No es cierto ni debemos comentar sobre el pesimismo de esta nación golpeada que aún con tanto problema, es nuestra patria. Miremos al porvenir con optimismo porque tenemos en nuestros obreros y campesinos que la nave del Estado no estará más a la deriva y aún en el mar de tormentas que navega, la sabremos sacar a flote. En sondeos de opinión pública sale la parte negativa pero debemos armarnos de gran valor y superar la etapa del pesimismo porque eso es negar o no tener fe en las fuerzas vivas de este país. Rechazamos el fatalismo de que este país no lo compone nadie y levantamos el estandarte de la dignidad para que en nuestro horizonte brille el sol de las reivindicaciones populares en una aurora de redención como corresponde a un país que ha visto brillar las luminarias de las noches panameñas del siglo XXI.
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PUNTO CRITICO |
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