A los nueve años ya sabía lidiar con lo que sería una de sus grandes pasiones, la décima.
Sacarías Marín, a sus 35 años es un profesional del canto y la composición de la expresión artística que a más panameños ha cautivado.
Tiburcio Marín, su padre que aún canta décimas y oriundo de La Mata de Santiago, fue de quien heredó la inspiración que se transformaría en la razón primordial para que tomara la decisión de entregarse a la composición y luego a la interpretación del canto de la décima.
"Mi padre me dio la oportunidad cuando niño, de pasarle con mi puño y letra sus décimas y así me enamoré de ellas, dijo Marín. Sacarías, confiesa que a medida que fue creciendo, fue mayor su curiosidad por los versos, en especial su construcción, su métrica y su forma. A partir de allí decide estudiar por su propia cuenta todo lo que la décima ofrecía.
"LOS BESOS QUE ME DISTE"
Con este nombre bautizó Marín su primera décima y la que le abrió las puertas a su talento, al ser interpretada por el también veragüense Hermenegildo "Moyo" Cisneros, mejor conocido como "El tigre que come gente" y al que Marín profesa gran respeto y admiración por lo que representa para la décima en la tierra de Urracá.
A partir de allí fueron muchos los cantadores que interpretaron sus versos, pero la inquietud no paraba y ahora se preguntaba si podría cantar lo que componía
Así, en 1988 compite en la "Tablita de Aguadulce" en un concurso de décimas, comenzando con esto su carrera como cantautor hasta estos días en lo que se le reconoce por su caballerosidad y la altura con que maneja su canto.
Pero ello no le fue de fácil, según cuenta el veragüense tuvo que saber administrar su voz y para ello aprendió a escucharse y reconocer sus errores al cantar.
LA OTRA CARRERA DE SACARIAS
Para sus seguidores, hay otro motivo para admirarle, pues Marín mientras cantaba, siendo un adolecente decidió prepararse profesionalmente y lo logró, con una licenciatura en Biología, lo que hoy le permite ejercer como docente en un colegio de Natá.