Todos los viernes llega desde su casa allá en el Espavé del Valle Tonosí y deja atrás el machete para enfrentarse a las cámaras y a un numeroso público al que asegura ya no tenerle miedo, como en los primeros programas.
Manuel Rodríguez, asegura su mejoría se debe a la confianza que a ido logrando. Su mayor aspiración es ganar y de allí tenderle la mano a muchos jóvenes cantadores que no tiene la oportunidad de crecer en la décima. Considera que su mayor fortaleza es la improvisación y el manejo de los torrentes.