Por un lado se aboga por la defensa del medio ambiente y su preservación, mientras que por el otro se persigue el desarrollo y el progreso de las áreas turísticas que existen en Chiriquí, promoviendo la inversión que permita una mejoría económica del área.
Esto es lo que mantiene a los grupos ambientalistas en pie de guerra y dispuestos a exigir que todo lo que se vaya a realizar en concepto de construcciones dentro de áreas protegidas y bienes públicos cerca a nuestros recursos naturales como lo es el caso especifico de la Playa la Barqueta se haga dentro del marco de la ley, para evitar la lesión.