El Parlamento filipino rechazó definitivamente el martes las querellas presentadas por la oposición para destituir a Gloria Macapagal Arroyo, alejando así toda amenaza sobre la presidenta acusada de fraude electoral.
Más de la mitad de los 236 diputados ratificaron la decisión de la Comisión de Justicia de la Cámara de representantes (cámara baja del Parlamento) que el 31 de agosto había rechazado tres mociones de destitución.
Poco después del anuncio del voto, unos 5.000 manifestantes se reunieron en la capital. La marcha, dirigida por la ex presidenta Corazón Aquino se dirigió hacia el Parlamento llevando carteles donde se llamaba a "derrocar" a la presidenta o exigir su "renuncia".
Arroyo está acusada de cometer fraudes en su elección de mayo de 2004 y de haberse beneficiado de sobornos que habrían recibido su marido, uno de sus hijos y su cuñado, resultado del negocio del juego clandestino.