El encuentro de esta noche tiene un presagio de goleada. En el ambiente todavía está el recuerdo del 7-1 que nos propinó México en el Estadio Azteca en la eliminatoria pasada.
Hoy nos jugamos el honor. Sí, ese que debemos dejar bien alto fuera de nuestras fronteras. Ese por el que juegan nuestros futbolistas cada vez que se ponen la camiseta de nuestro equipo nacional.
Es cierto que estamos golpeados, en el entrenamiento hay caras largas, las voces de nuestros jugadores se escuchan entrecortadas, ya parece que no queda nada por lo que debamos jugar, pero hay algo muy grande y es el orgullo y el honor de representar a un país.
México saldrá con todo en busca de su clasificación oficial a la Copa del Mundo de Alemania 2006 y a tratar de devolverle la confianza al hincha que está dolido con la derrota ante Estados Unidos. Entonces Panamá tendrá que aguantar esa avalancha mexicana en el mítico estadio azteca.
Debemos afrontar el partido y los efectos de más de 2, 250 metros sobre el nivel del mar que está el Distrito Federal. Lo cierto es que nos quedan tres partidos para mostrar que hemos evolucionado en el fútbol de la región.