Una mujer de 52 años, quien fue golpeada y posteriormente rociada con combustible por su esposo, acudió a la Defensoría del Pueblo a solicitar los oficios de la institución para garantizar su protección ante cualquier acción que pueda ejecutar su supuesto victimario.
La víctima explicó que hace una semana su ex pareja pretendió asesinarla, y no conforme con ello, también se roció combustible para acabar con su vida sin motivo aparente.
Igualmente dijo a los funcionarios de la Defensoría que tenía seis años de unión con su agresor, quien desde el inicio de la relación mostró señales de violencia contra ella.
La primera señal de intimidación fue prohibirle tener contacto con sus cuatro hijos de una relación anterior, sus familiares, e inclusive con algunas amigas, a las que aisló completamente.
La agredida, además de acudir a la Defensoría, presentó una denuncia en el Centro de Recepción de Denuncias de la Dirección de Investigación Judicial (DIJ), donde, según su testimonio, se tomaron las medidas de protección, pero no las ha llevado a la corregiduría por temor.