Calle de honor para el compañero y amigo que se fue.
Ese fue uno de los últimos honores que los miembros de la División de Robo a Mano Armada, de la Dirección de Investigación Judicial, rindieron a su compañero Leslie Beitía.
El detective Beitía fue asesinado el pasado viernes, a sangre fría, por tres delincuentes que intentaban robarle sus pertenencias cuando se dirigía-junto a su esposa-a su casa en Felipilllo, en el corregimiento de Pacora.
El sepelio de la unidad policial se realizó al medio día de ayer, miércoles, en la Iglesia San Antonio, en el corregimiento de Tocumen.
El recinto se quedó pequeño para la gran cantidad de personas que se hicieron presentes, entre ellos altas personalidades del Estado como el ministro de Gobierno y Justicia, Daniel Delgado Diamante; el director de la Policía Nacional, Jaime Ruíz, y varios comisionados.
El dolor entre muchos de los asistentes a las exequias, era evidente. Las lágrimas y frases de lamentaciones por la partida de Leslie, retumbaban por el lugar.
El adiós prematuro del ser amado pegó con fuerza a su viuda, Sara Teruel, quien no dejaba de preguntarse qué será de ella y sus dos hijos de ahora en adelante.
En la homilía, el sacerdote hizo un llamado a reflexionar como sociedad, ante la ola de violencia que el país está viviendo.
Dentro del féretro, el cuerpo inerte de Beitía mantenía en el pecho un dibujo con una nota que le obsequió uno de sus hijos, como forma de expresar amor al padre que físicamente no volverá.
Al finalizar la homilía se leyeron varias resoluciones, entre ellas las de la institución a la que perteneció el detective por cinco años.
En las mismas se exaltaban las virtudes del fallecido, entre ellas lo buen padre y ser humano.
El cortejo fúnebre partió hasta el Cementerio Municipal de Juan Díaz.
Por este asesinato se mantienen detenidos Jonathan Manuel Amaya Martínez de 18 años, Jorge Luis Miller Moreno, y un menor de 16 años.