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REFLECTOR DEL BARRIO Banda y lágrimas para Arnulfo

Redacción
Crítica en Línea
No todo fue alegría ayer para la mandataria Mireya Moscoso. Lloró mucho ante la tumba de su esposo, el tres veces presidente e igualmente derrocado Arnulfo Arias Madrid. En medio de un candente sol arribó a las 4:17 p.m. al Jardín de Paz para depositar su banda presidencial ante la tumba del caudillo panameñista. Era una promesa que debía cumplir. "El 2 de Mayo le prometí que iba a venir el 1 de septiembre, como Presidenta constitucional de la República a entregarle esa banda, que le pertenece a él por sus luchas. Vengo a decirle que voy a cumplir con sus aspiraciones: hacer un gobierno para los pobres en este país", dijo. Al llegar frente a la tumba donde yacen los restos del carismático líder, nacido un 15 de agosto de 1901, la dirigente político se persignó. Poco después procedió a colocar la banda presidencial ante el camposanto. Muchas lágrimas rodaron por sus mejillas, se le apreciaba vulnerable, pero luego recuperó la compostura. El siguiente paso fue un recorrido a pie por las calles cercanas a la Presidencia. A las 5:15 p.m. inició su caminata rodeada de guardaespaldas, asesores, parte de su gobierno y mucha gente que deseaban estrecharle sus manos y augurarle éxitos. En medio de aplausos de entusiastas ciudadanos, la presidenta colocó una ofrenda floral ante el busto del Doctor Manuel Amador Guerrero, Primer Presidente de la República.
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