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EDITORIAL
Una mujer presidenta
Ante una concurrencia sin precedentes, la señora Mireya Elisa Moscoso fue investida con el cargo de Presidenta Constitucional de la República en el Estadio Nacional. El mensaje de la nueva mandataria fue semejante a las promesas que hizo durante la campaña electoral, en la que reiteró una cruzada contra la corrupción, la desnutrición y la protección a las madres solteras. La Presidenta invocó varias veces a su desaparecido esposo, el Dr. Arnulfo Arias Madrid, no sin antes agradecer póstumamente a sus padres. El único incidente que empañó la sesión legislativa ayer fue la inexplicable demora para la elección de la Junta Directiva de la Asamblea. La Asamblea Legislativa tendrá que fortalecer su imagen ya que su antecesora tenía un escuálido prestigió por ser dócil al Organo Ejecutivo. Se espera que con el nuevo presidente Enrique Garrido cambie de fisonomía y no se parezca en nada a parlamentarios que están en una subasta pública. Habrá que esperar el despegue del gobierno de Mireya y los cien días que permitirán apreciar en algo su labor. Su discurso fue un aldabonazo a la conciencia nacional y se esperan cambios de estructura. El desempleo fue motivo de consideración por la nueva mandataria que prometió estudiar a fondo los cargos públicos, en contraste con el nuevo alcalde del distrito capital que amenazó con despidos masivos, lo que sin duda agravará la crisis que agobia al pueblo panameño. Le auguramos un gobierno progresista a la señora Mireya, pero tendrá que actuar con prudencia frente a los desestabilizadores profesionales que abundan en el medio y que no se resignan a aceptar que una mujer sea la Presidenta de todos los panameños.
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PUNTO CRITICO |
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