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REFLEXIONES
Reformas constitucionales urgentes

Guillermo Roca Rivas
Crítica en Línea
Algunos sectores de la sociedad se oponen a que se lleve a efecto una Constituyente con el fin de reformar la Constitución Nacional mediante un referéndum público. Otros sostienen que no es oportuna esa consulta por el alto costo económico que la misma conlleva, pero se hacen necesarias cuanto antes esas reformas. Las reformas a la Constitución Nacional se hacen imprescindibles en base a que ese importante documento patriótico ya está obsoleto y muy politizado, si llevamos en cuenta que vamos a entrar al nuevo milenio y que la patria está próxima a su centenario de vida independiente, donde la sociedad reclama justicia a su Carta Magna en el campo de los derechos humanos, su ecología, la justicia de igualdad para todos, los derechos civiles, su agroindustria, su economía, su industria del turismo, sus recursos naturales, su personalidad internacional, su política y otros más tan indispensables para su desarrollo. La Carta Magna está obsoleta al llevar en cuenta la evolución de la sociedad en todos sus campos; está muy politizada en los diferentes órganos del Estado, prácticamente en manos de los intereses de los políticos, por lo tanto requiere reformas que se ajusten a los derechos y beneficios de todos los panameños y los sectores de la sociedad y su patrimonio. La actual Constitución está plagada de errores y de injusticias, donde los más beneficiados, según sus cláusulas, suelen ser los sectores sociopolíticos y económicos y las burocracias de turno. Por lo tanto, son necesarias las reformas a nuestra Constitución mediante una Constituyente, representada por todos los sectores de la sociedad, con espíritu de patria y humanidad, sin que medien los intereses políticos y económicos. Es cierto que un referéndum nacional para la aprobación o negación de una Constituyente representa una enorme erogación económica al Tesoro del Estado, pero no es menos cierto que las reformas a la Carta Magna son de urgente necesidad para la patria y los panameños. Sin embargo, en el referéndum pasado del SI o el NO, que sólo era para favorecer al gobierno de turno y su burocracia, no se llevó en cuenta el elevado costo económico para la nación. Por esas razones es que decimos que mientras no se hagan reformas a nuestra Constitución, la misma seguirá siendo instrumento al servicio de los políticos y no de la patria y de la mayoría de los panameños.
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