Félix Sánchez volvió a ser Súper, se acercó a aquel atleta que mandaba los 400 vallas y se proclamó bicampeón universal en Edmonton y París, y de golpe dejó atrás meses y años de calvario con las lesiones para colgarse una plata de ley.
Tan solo la irrefrenable marcha del estadounidense Kerron Clement, quien mandó desde el ecuador de la prueba, le impidió al dominicano obtener su tercer título mundial.
El premio, no obstante, no es poca cosa. Es mucho, de un valor incalculable para echar el cierre a todos los problemas físicos que cercenaron la carrera intachable del atleta nacido en Nueva York y residente en Los Ángeles, que le impidieron continuar con su reinado después de proclamarse campeón olímpico en Atenas04.
Hace dos años, en Helsinki05 llegó mermado y para colmo de males los problemas musculares no cesaron, al contrario, se reprodujeron durante las pruebas, tanto que en la final tuvo que abandonar, no antes sin luchar, y ceder el trono a Bernshaw Jackson, ausente de la final de Osaka.
Ahora llegaba también después de unos meses complicados, pero al menos ha podido afinar algo. Incluso el tener el orgullo herido, por su tropiezo en la final de los Panamericanos de Río, espoleó a Sánchez, que dio la cara en todo momento en el estadio Nagai hasta regresar al podio.
Clement fue el jefe de la final. Impuso un ritmo espectacular y lo mantuvo hasta el final para vencer con la mejor marca mundial del año (47.61).
ATLETISMO
Félix Sánchez, dos veces campeón mundial, que pese a no alcanzar su tercer título, pues le venció el estadounidense Kerron Clement (47,61), demostró con su segundo puesto que está a punto de recuperar la forma con miras a los Juegos de Pekín 2008.