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CUARTILLAS
Temores

Milciades A. Ortiz Jr.
Colaborador
"Por allí
anda eso de la Constituyente, como ocurrió en Venezuela
y a lo mejor sirve para Panamá", me comentó
con voz tranquila un jubilado en La Carrasquilla.
Otra vez sentí temores sobre ese Asunto. La noche anterior,
en conversación con un médico sobre lo ocurrido
en Venezuela, me dijo muy serio: "eso servirá para
que algunas personas remojen aquí sus barbas".
En menos de veinticuatro horas, dos panameños que apoyaron
a doña Mireya, de muy diferente nivel socioeconómico,
hablaban de lo sucedido en Venezuela, como si fuera una receta
que funcionaría en Panamá, con el nuevo gobierno.
Hay que indicar que el presidente Chávez recibió
el poder con una Asamblea y Corte que no le son favorables. Entonces
decidió hacer unas elecciones para escoger una Asamblea
Constituyente, y arrasó con los votos. De esa manera podrá
gobernar el país a su manera, para bien o mal de los venezolanos.
Pareciera que existen personas en Panamá que piensan
que doña Mireya se encuentra en la misma situación,
que el ex militar Chávez, hoy flamante presidente de Venezuela.
Y si allá funcionó la Constituyente aquí
también, es su razonamiento.
Pienso que hay que considerar el asunto con mucha delicadeza,
porque no es idéntico lo sucedido allí con lo que
ocurre aquí. Chávez es un militar, y por lo tanto,
tiene control sobre el Ejército, que está creciendo
en importancia en el manejo de los asuntos venezolanos.
En Panamá es cierto que doña Mireya no tiene
respaldo de la Asamblea (a menos que logre sumar a pequeños
partidos), y mucho menos de la Corte Suprema (especialmente con
la Sala Quinta).
Hasta allí las comparaciones son iguales, entre los
dos países y sus realidades. Sin embargo, considero que
la próxima presidenta antes de pensar en una Constituyente,
debe buscar la manera de bajar el alto costo de la vida, disminuir
el desempleo, mejorar los servicios públicos para beneficio
de los panameños más pobres, etc.
Esta es una tarea ardua, que va a necesitar de muchas ideas
geniales y voluntad de trabajo. No creo que sea oportuno distraer
a doña Mireya de estos asuntos, para embarcarnos de inmediato
en una Constituyente, que dicho sea de paso, no le dará
de comer a los pobres del país.
Y advirtió que desde hace muchos años pido una
Constituyente, pero creo que ella se debió dar durante
el gobierno de Endara, cuando las condiciones estaban más
propicias.
Luedo de eso o dos años de combatir la pobreza en Panamá,
el gobierno de doña Mireya podría pensar en la
Constituyente, para acabar con la colcha de retazos de lo que
ahora llaman Constitución militarista.
(Como un chiste me atreví a decir que Endara debió
eliminar la Constitución Militarista y volver a la del
46, pero quienes me escucharon no estuvieron de acuerdo con esa
idea).
Le recordé a un arnulfista jubilado, que el mismo Dr.
Arnulfo Arias cometió un gran error en el 68, cuando sin
tener el control sobre las fuerzas armadas, quiso desarticularlas
trasladando a sus directivos. Ese error de quien muchos consideran
el político más hábil de Panamá,
le costó al país centenares de muertos, exiliados,
torturados, veintiún años de dictadura militar
y acabó con la carrera política del caudillo.
Agregué que la misma Biblia dice que "todo tiene
su tiempo". Por eso, los gobernantes a veces no deben apresurarse
a querer hacer cosas cuando las circunstancias no están
dadas.
La Constituyente tiene que venir en Panamá, pero a
su debido tiempo. Ahora lo que quiere el pueblo que votó
por el cambio, es que se solucionen sus problemas económicos
y sociales. Ojalá los asesores y la misma próxima
presidenta no pierdan las perspectivas de los hechos y acontecimientos,
para que como dicen en Santa Ana, "no metan la pata desde
el comienzo".
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