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TRAS UN EMPATE SIN GOLES La "tricolor" culminó preparación con la necesidad de un volante
Mario Méndez (7) y el hondureño Iván Guerrero luchan la esférica. el "Cholito" fue uno de los más destacados por Panamá.

Carlos Alberto Martínez
Crítica en Línea
Con muchísimas más preguntas que respuestas y ante la necesidad urgente de un volante a pocos días de su instancia eliminatoria para los juegos de Sydney 2000, la selección panameña olímpica sub23 de fútbol y su similar de Honduras, subcampeona panamericana igualaron ayer sin goles en lo que fue el cierre de su proceso de preparación de cara a su fase frente a El Salvador, en partido que se jugó ante un muy mal estado del campo y una escasa asistencia de aficionados, en el Estadio Rommel Fernández de la ciudad capital. El empate, sin embargo, dejó mal parado a la selección visitante, que estrenaba su condición de subcampeón del fútbol de los Juegos Panamericanos de Winnipeg, pero que a diferencia de su rival canalero, fue más ordenado y centrado con un jugador desequilibrante como Carlos Salinas, y a quien le daría seguimiento en ese ataque hacia los costados su reemplazo Julio Suazo, agregado a un Reynaldo Pineda y un Francisco Pavón más ambiciosos a la hora de buscar el marco. El choque, se presentó demasiado parejo pero a la vez, con una selección panameña que a la larga sería más presa del cansancio ante una presunta sobrecarga de trabajo de ese orden, tanto así que al final del mismo, los dirigidos por el anglo-panameño Gary Stempel quedaban más desesperados por ir al camerino, descansar sobre el terreno y quejarse de algún calambre, en comparación con la hondureña, que al final del juego siguió realizando más ejercicios de estiramiento y relajación, producto de un esquema de ataque más constante. Stempel, había señalado que el conjunto lo amoldó a trabajar con un volante de llegada y que podía repartir balones a sus delanteros, pero Alberto Zapata, que actúa más como delantero que en donde fue puesto al centro de la línea de volantes, ensayando la posibilidad de estar entre él y de Roberto Brown, quien no jugó por su status en el fútbol salvadoreño, y con un Víctor Herrera en el costado izquierdo y un Mario Méndez quien ha sido la figura que ha dado movilidad al conjunto tricolor, estando ambos sufriendo gripe, produjeron resultados a medias que esperaban. Méndez, sería protagonista durante la segunda parte, de una jugada cerrada que para la polémica quedaba cuando estando casi sólo al marco catracho defendido por Carlos Escobar, sería empujado en el área por el defensa Héctor Gutiérrez, pero que el árbitro Rafael Pedroza no cantó lo que pudo ser un penal y la posibilidad de un gol canalero. Los cambios como las entradas de Antonio Ortega y de Omar Hidalgo en la segunda parte, pudieron darle más capacidad de llegada a la selección que siguió con su tónica característica de dejar prácticamente desordenada la defensa y sólo jugando con el deseo y el ímpetu de ganar poniendo más el corazón que la intención pausada y pensada a diferencia de los catrachos, quienes tuvieron más llegadas al marco custodiado por Oscar McFarlane, quien logró evitar al menos dos o tres goles que pudieron dar ventaja a los chicos de Ramón "Primitivo" Maradiaga, quienes no tuvieron precisión en sus tiros, incluso en una jugada que Julio Suazo logró anotar un tanto que sería invalidado. Quizás, el estado del campo del "Rommel" no acompañó a los dos oncenos, cuyos jugadores, en planos generales, pudieron dar un buen espectáculo, pero ante la ausencia de goles, en conclusión, todavía a nuestra selección le urge jugar con más aplomo, pero mucho más la de conseguir un volante rápido y capaz como para poder darle al equipo la fisonomía que quiere Stempel, y desde hoy, el tiempo ha empezado a agotarse.
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