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Todo profesional debe tener un código de conducta inherente a su profesión y en general, todos debemos ser un ejemplo para la sociedad en la que vivimos. Lamentablemente como en todo lo humano, los que cumplen con su labor callada y honesta todos los días, no llaman la atención y no motivan noticia, sin embargo son los que hacen funcionar este mundo. Aunque el periodismo es una profesión noble como cualquier otra, aparentemente el meollo del periodismo es resaltar lo malo de la sociedad, lo bueno no hace noticia, no vende periódicos, no logra "rating". Por otro lado es muy común que sólo muestre una cara de la moneda y la otra la oculta o la tergiversa. Dios bendiga a los periodistas honestos, cabales que investigan la noticia completa con toda sus aristas.
El ataque gratuito que recibimos los médicos honestos y cabales, que somos la mayoría, por causa de unos pocos deshonestos, comunes en todas las profesiones y actividades humanas, se hace más injusto cuando generalizan y sobre todo cuando no se conoce la realidad del trabajo médico y del sistema de organización. En cuanto a los médicos institucionales de la capital, la mayoría cumple con su deber, algunos malandros los más llamativos, no lo hacen, el verdadero clínico o cirujano se queda en su consultorio, en su sala o en su salón de operaciones y digo su porque lo sentimos como nuestro, ya que vivimos una gran parte de nuestra vida en esos claustros, realizando una labor callada, muchas veces incomprendida y muy pocas veces reconocida. Pero no somos actores y no trabajamos por aplausos, pero tampoco para que nos tiren tomates podridos.
En los hospitales oficiales de la capital los médicos después de pasar la visita diaria en la sala, dejan ésta en manos de los médicos residentes y se van a atender la consulta o al quirófano a operar. En general un total de 6 horas y se le ceden 2 horas, porque hacen turnos de horas extras no remunerados, de modo que la institución pueda cumplir con su deber de brindar servicio las 24 horas del día. Esta concesión no escrita me parece justa y equitativa en la capital y donde los hospitales cuentan con médicos residentes y médicos internos suficientes. Sin embargo es sumamente injusto con los residentes e internos, ya que durante tres hasta cinco años los primeros; y dos años los segundos, tienen que hace turnos un día sí y otro no y a veces un día sí y el otro también. Cuando un residente o interno tiene turno, trabaja dentro del hospital por 36 horas y más continuas; seguidas una tras otra y no precisamente pegando bloques o borroneando cuartillas, sin demeritar estos oficios.
Cuando la sociedad valore esa labor y su sacrificio, entonces comprenderá por qué los médicos devengan altos salarios, es de justicia. Sin embargo, vemos que estos internos y residentes, con un nivel de responsabilidad alto y un trabajo esclavizante, reciben un salario menor que otros trabajadores de la salud y por añadidura no les pagan todas esas horas de trabajo extraordinario, que a final de cuentas son más que el tiempo regular. |