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Un jurado de conciencia integrado por ocho personas, deliberaba hasta altas horas de la noche la culpabilidad o inocencia del ingeniero irlandés Peter Anthony Byrne, sindicado por el homicidio a puñaladas de Max James Conroy, Ejecutivo de Cables & Wireless.
La audiencia contra Byrne iniciada hace ocho días entró ayer su punto más dramático cuando Edna Ramos Chue, defensora del sindicado alegó que este se encontraba bajo una severa crisis nerviosa durante aquella noche del 30 de Julio de 1999(cuando ocurrió el homicidio) y lleno de aprehensiones al sospechar que iba a ser ultimado en un complot, donde al parecer participaba Max, su amigo de infancia.
"Este recuerda los eventos que hacen más dura su vida porque él no puede olvidar lo hizo, y si eso hubiera sido un trastorno mental transitorio sencillamente" existiría un bloqueo y no recordaría nada, reveló la jurista..
En tanto, la Fiscal Segunda Superior, Geomara Guerra De Jones, reitera sus dudas acerca de la enfermedad mental del procesado Peter Anthony Byrne. "Una persona que tiene algún tipo de enfermedad mental no tuviera esa memoria y hubiese actuado con esa inteligencia", indicó Jones.
"Nosotros creemos que la actuación de Peter Anthony Byrne se debió a que uso droga y como consecuencia" del uso de esa sustancia desestabilizó "su personalidad" y por ende afloró el carácter violento mató al amigo, dijo la funcionaria de instrucción. |