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Representantes de diversos estratos de la sociedad civil mexicana calificaron de "iniciativa imperialista" de Estados Unidos y México el Plan Puebla-Panamá (PPP) propuesto por el Gobierno del presidente Vicente Fox.
La celebración en la capital mexicana del I Seminario de discusión pública sobre el PPP, que tenía por objeto explicar el proyecto desde el punto de vista de detractores y defensores, se convirtió en un foro de quejas de organizaciones indígenas y campesinos, que culparon al Gobierno de quitarles sus recursos naturales.
Estudiantes, periodistas, intelectuales y representantes de organizaciones indígenas, campesinas y de derechos humanos participaron en el foro, que se celebró en el Palacio Legislativo y estuvo organizado por el izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD).
El Plan Puebla-Panamá es un proyecto de desarrollo para el sur de México y Centroamérica que tiene como objetivo la mejora económica de la zona mediante proyectos de infraestructura, promoción de pequeñas y medianas empresas e inversión extranjera. El coordinador del proyecto, Florencio Salazar, aseguró que "es una iniciativa para promover el desarrollo sostenido de la región sudeste de México y Centroamérica, que es la más pobre de Mesoamérica".
Salazar señaló también que "el Plan busca acabar con la brecha social que hay en México", aunque, subrayó, es una forma de terminar con la inestabilidad política del país, refiriéndose a la presencia en su área de aplicación del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).
El EZLN, que se alzó en armas en enero de 1994 en el estado sureño de Chiapas, y la mayoría de los grupos indígenas y organizaciones ecologistas, rechazan el PPP porque consideran que impide a las comunidades de estas zonas ser dueñas de sus recursos naturales que, denuncian, se quedarán en manos de multinacionales. |