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EDITORIAL
Alto a la velocidad
No hay manera de bajar la velocidad. El panameño parece no importarle con su vida cuando está al frente de un volante. Todo indica que no hay ley en las carreteras y la única consigna es luto y dolor.
Este fin de semana fue fatal. Ocho, se convirtió en la nueva cifra de terror, y es que precisamente fueron ocho las personas que fallecieron, ya sea por atropello o porque impactaron a otros vehículos o se fueron al vacío.
Ante el incremento de accidentes fatales en las carreteras del país, apelamos primero a la conciencia de todos los ciudadanos, recordándoles que un vehículo es un arma mortal, luego apelamos a los estamentos responsables de decir en sus campañas: "estamos cuidando su vida".
Los amigos del tránsito debe ser más severos al aplicar las sanciones. La coima no debe existir en el vocabulario de la unidad policial que fiscaliza cómo están conduciendo los panameños.
Qué fácil sería si se respetaran las señales del tránsito, pero al igual que las leyes, las luces rojas en los semáforos se hicieron para violarlas, los giros en "U" indebido, se convierte en el vacilón de todos, conducir sobre las aceras es común, al igual que pasarse las doble líneas amarillas también.
La vida tanto del que conduce, como los que caminan en las calles, todos los días están en juego.
Para colmo, el domingo a lo largo de la carretera Interamericana se observaban regatas. Muchos de los fanáticos que asistieron a un evento de automovilismo en Río Hato, salieron a la vía pública a toda velocidad, como si estuvieran participando en un circuito de carrera.
Hay quienes también prestan sus autos a los chiquillos de la casa, sin realmente educarlos sobre las implicaciones de conducir bien un vehículo. Recientemente, una de las paradas de la avenida Balboa, fue destruida por un vehículo conducidos por jovencitos que bajo los efectos del alcohol circulaban a toda marcha por esa carretera.
Las leyes son importantes. Ellas nos recuerdan que no estamos bajo un régimen anárquico, por ello exhortamos a aplicar medidas ejemplares para aquellas personas que andan por ahí con licencias para matar y teñir las calles de rojo.
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PUNTO CRITICO |
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