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Si hay algo que se le puede critica al panameño de hoy es su falta de interés por la historia patria. Las nuevas generaciones, incluida gente de entre 25 y 40 años, se han desconectado escandalosamente del pasado, y no se interesan para nada en los hechos que de una manera u otra nos llevaron a ser lo que hoy somos como nación.
No les importan los criterios básicos que movían a los grupos económicos más poderosos a principios del siglo XX, por ejemplo. Tampoco se motivan a leer todas las versiones que existen sobre un conflictivo personaje, Victoriano Lorenzo. Así hay muchos otros a quienes las nuevas generaciones tenemos bajo toneladas y toneladas de olvido.
Esta situación provoca una lamentable consecuencia: repetir errores, por ejemplo. Es cierto igualmente, que ignorar los sucesos importantes que nos han definido como país nos convierte en seres demasiados neutros, sin identidad, con una disposición exagerada para copiar patrones culturales, políticos y sociales de otros lares, los cuales no siempre resultan beneficiosos para todos.
Los docentes y padres de familia tienen la enorme responsabilidad de inculcar en los nuevos pinos el amor por la historia; sólo así estaremos construyendo un nuevo país, sin los errores del ayer. |