La poderosa Conferencia Nacional de Obispos de Brasil se declaró indignada por los casos de corrupción que se revelaron en el izquierdista Partido de los Trabajadores (PT) del presidente Luiz Inacio Lula da Silva.
"La actual crisis está llevando al pueblo al descrédito de la acción política, en contraste con las expectativas de cambio que se habían generado en los últimos años", dice el documento que cerró la asamblea de prelados católicos celebrada en la ciudad de Indaiatuba, en el estado de Sao Paulo.
La declaración aprobada por los 279 obispos reprueba las prácticas políticas que desnudó el sistema de financiamiento ilegal creado por el PT para financiar campañas electorales, y que se sospecha sirvió también para comprar apoyos a Lula en el Congreso.
Contra la corrupción personal, la Conferencia pidió castigos como la devolución de recursos desviados y contra la corrupción estructural abogó por una radical reforma política.