Los líderes de las diferentes comunidades iraquíes retomaron su negociación en busca de un borrador para la nueva Constitución, precedidos por una oleada de violencia que segó la vida de unas cincuenta personas.
Pocas horas antes de que los máximos representantes de los grupos kurdos, chiíes y suníes convergieran en la residencia del presidente del país, Yalal Talabani, un triple atentado suicida con coche bomba segó la vida de más 43 personas e hirió a otras 80 en el barrio de Al-Nahda, en el este de Bagdad.
Dos de los kamikazes detonaron sus vehículos un apenas minutos de diferencia en el interior de una estación de autobuses repleta de gente a temprana hora de la mañana.
Un cuarto de hora después, un tercer terrorista se infiltraba entre las ambulancias y hacía estallar la carga frente al cercano hospital Al-Kindi, hacia el que los equipos de socorro trasladaban a los heridos.
Según fuentes policiales, cinco soldados fueron asesinados por una partida de pistoleros desconocidos cerca de la localidad de Shaurqat, ubicada a unos 300 kilómetros al norte de Bagdad.
Igualmente, un respetado clérigo suní fue asesinado por otra banda de pistoleros en la provincia de Diyala.