Argentina, que ya se aseguró su boleto a la Copa del Mundo 2006, derrotó a Hungría por 2-1, ayer en Budapest, en un partido amistoso de fútbol que le dejó un sabor amargo por la expulsión de su nueva estrella, Lionel Messi.
En el estadio Ferenc Puskas, los goles del equipo de José Pekerman fueron anotados por Maxi Rodríguez (17) y Gabriel Heinze (62), mientras que el empate transitorio de los húngaros fue obra de Sandor Torghelle (29).