Alemania arrancó ayer miércoles un buen empate (2-2) ante Holanda, que dejó escapar la victoria en los últimos minutos de un amistoso que constituyó el 37 clásico europeo entre ambas selecciones, disputado en el estadio De Kuip de Rotterdam.
Tras ir perdiendo por 2-0 después del doblete realizado por el holandés Arjen Robben (3 y 46), el mejor del campo, los hombres de Jürgen Klinsman echaron mano de toda su energía para reaccionar al final del encuentro y marcar los dos goles que les dieron el empate.
El resultado, sin embargo, no dejó "hundida" a la selección holandesa, que con el empate prosiguió con su racha invicta de los últimos doce partidos, desde que se hizo cargo de ella el seleccionador Marco Van Basten, hace un año.
Ante la "Manschaft", los holandeses confirmaron sus buenas prestaciones de los últimos meses, practicando el fútbol tan ofensivo que tanto le gusta a Van Basten, si bien se dejaron ver dubitativos en defensa.
Sus expectativas se vieron aguadas en el minuto 3, cuando Robben recuperó en la entrada del área un balón mal devuelto por Christian Worns. El alero del Chelsea, de un potente disparo zurdo, metió el balón en la portería de Oliver Kahn.
El gol de Robben pareció engranar la "máquina de guerra" holandesa ante los hombres de Klinsmann, incapaces de controlar las acciones de sus rivales, inspiradas en su mayor parte por un Robben imparable que, al principio del segundo tiempo, Robben, sobre un pase de Roy Makaay, marcó el 2 a 0.
Sin embargo, los alemanes se crecieron tres minutos más tarde, cuando Michael Ballack redujo la distancia con un gol de cabeza tras un córner de Deisler. Y ya, a diez minutos para el final del partido, Asamoah terminó un buen trabajo de Tim Borowski por el flanco izquierdo y logró el empate a dos.
Alemania no vence a Holanda desde 1996, cuando se impusieron por 1-0.