La selección de Bélgica, rival de España en el camino clasificatorio hacia el Mundial de Alemania 2006, puso en evidencia al actual campeón de Europa, Grecia, que desde que logró el título continental en Portugal 2004, parece incapaz de subrayar su condición.
La mala puesta en escena del cuadro heleno fue aprovechado Bélgica.