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EDITORIAL
¿Estudiantes-pandilleros que venden protección?
Un sabor amargo ha dejado en la comunidad citadina la actitud asumida por un grupúsculo de estudiantes (¿?) del Instituto Nacional, quienes el pasado lunes arremetieron con piedras y otros objetos contundentes contra transeúntes y automovilistas en un área de la Avenida de los Mártires.
Violando por enésima ocasión los derechos de terceros y haciendo caso omiso a las advertencias del ministro de Gobierno y Justicia, Dr. Winston Spadafora la turbamulta de mozalbetes, emulando a pandilleros de Chicago de los años veinte se dieron a la tarea de intimidar a la población con amenazas de golpearlos y de destruir vehículos de su propiedad. A pesar de que su furia la desbocaron contra quienes estaban al margen de los sucesos, fueron agredidos varios ciudadanos por aquello de que en este país ya nadie le hace caso a las autoridades correspondientes. El premier ha dicho en varias ocasiones sobre las sanciones para los infractores de la ley, pero no se hace realidad la velada advertencia que él formula y es por eso que ya nadie las toma en serio.
La crisis moral en el país sigue en aumento y la misma ya se ha traspasado a la autoridad por su incompetencia, que es la causa de que ya nadie respeta a nadie. A todo esto, en el país hay un ambiente de ebullición porque el gobierno sigue tomando de caja menuda al Seguro Social y donde el director le ha otorgado un "préstamo" de 50 millones de balboas y la tan comentada austeridad se derrumba con los viajes a Chile y Brasil. Y en el medio interno nos encontramos que todavía a estas alturas educadores de Coclé, Darién y Bocas del Toro, no han cobrado su respectivo salario, lo que es una negligencia que proyecta un pésimo servicio público del Departamento de Contabilidad de ese ministerio.
Con pandilleros-estudiantes, en las calles y con docentes a los que no se le remunera a tiempo, muchos educadores están entre la espada y la pared porque no hay autoridad moral para justificar la postergación en el pago de sus emolumentos. Este es un país donde la protesta se ha hecho una constante y una rutina. Estudiantes descarriados que son rebeldes con causa, lamentablemente se les alimenta de motivos y sus emociones las descargan a través de la violencia, lo que hace que miremos con nostalgia a aquel estudiante del ayer más comedido, más decente y animados de inspiración patriótica.
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PUNTO CRITICO |
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