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El Papa Juan Pablo II pidió a Dios conceder lluvia a una Europa abrasada por el calor, donde los incendios han matado a varias personas y destruido decenas de miles de hectáreas.
El pontífice de 83 años habló ante miles de fieles y turistas que desafiaron el calor y la humedad para abarrotar el patio de su residencia de verano al sur de Roma, y presenciar una de sus apariciones veraniegas.
"Os pido que os unáis a mí en mi oración por las víctimas de esta calamidad e insto a todos a pedir al Señor fervientemente conceder a la sedienta tierra la frescura de la lluvia", dijo.
"Vastos incendios se han declarado estos días en varios países de Europa con particular intensidad en Portugal, causando muertes y enormes daños al medio ambiente".
El Papa, que sufre del mal de Parkinson, pareció encontrarse relativamente bien y leyó su discurso con claridad.
Sólo en Portugal, los incendios han matado a 15 personas y devastado enormes áreas boscosas.
En España arrasaron 27.000 hectáreas en lo que va de agosto. |