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A pesar de que en el último año la productividad y la calidad del banano producido por Chiquita Brands en Puerto Armuelles ha aumentado, una serie de sobrecostos en la producción han puesto en peligro la continuidad de las operaciones de la transnacional, la cual está contemplando la posibilidad de cerrar su planta en este sector.
El vicepresidente de asuntos legales de la empresa, Manuel Aizpurúa, confirmó que si el Gobierno, los trabajadores y la empresa no se sientan a negociar y logran un acuerdo sensato, ya no será posible continuar más.
Aizpurúa explicó que los buenos resultados que generaron los acuerdos logrados con los trabajadores el año pasado en cuanto a productividad y calidad no se han traducido en una disminución de costos que haga competitiva la planta frente a sus competidores.
El transporte de la producción desde la planta en el Pacífico hacia el puerto de Almirante en el Atlántico cuesta 35 centésimos adicionales por caja. La irrigación de las plantaciones durante la época de sequía de diciembre a abril representa otro sobrecosto de 35 centésimos por caja.
El alquiler de tierras al Gobierno añade otros 12 centésimos por caja, y 20 centésimos más por caja representan las concesiones que se dan a los empleados de casa, luz, agua y transporte. El cierre de la finca Mega 4 el año pasado hizo que Chiquita tuviera que prescindir de más de mil hectáreas de plantaciones, lo que según Aizpurúa debió involucrar el cese de aproximadamente 400 de los 2,500 empleados. No obstante, el Ministerio de Trabajo impidió la reducción de personal.
De 1997 al 2001, Chiquita ha sufrido pérdidas acumuladas en Puerto Armuelles por el orden de 90 millones de balboas.
Aizpurúa señaló que para lograr costos competitivos y evitar un cierre se necesitaría ayuda del Gobierno, del mismo modo que se hizo recientemente con los productores independientes de Divalá.
"Otra alternativa sería ´cooperativizar´ la producción", sostuvo. |