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Hay un proverbio árabe que dice: "...La primera vez que tú me engañes, la culpa es tuya; pero la segunda vez la culpa es mía...".
Y con engaños, mentiras y un sinnúmero de falsedades, los gobiernos han estado engañando al pueblo (vale decir que no sólo el gobierno, sino también la parte privada y civil.
El pueblo panameño - y también los extranjeros - estamos en víspera de ser engañados con la distribución y comercialización (venta) de una considerable cantidad de arroz importado ¡contaminado! que en forma romántica, engañosa, irrespetuosa e irresponsable, el director del MIDA quiere engañar a la ciudadanía en el sentido que ese producto, el arroz contaminado, una vez fumigado, es apto para el consumo humano, a lo que yo acoto: fumigado o no, ¡está contaminado! Entonces mi primera pregunta, señor Ministro, sería: ¿Es usted un fitotécnico? Segunda pregunta: ¿De qué lado está usted, del lado del pueblo o del lado de los importadores-exportadores? Tercera pregunta: ¿Por qué usted, y no las autoridades competentes de Salud, se ha abrogado el derecho de "garantizar" que ese arroz contaminado no será tóxico? Cuarta pregunta: Si el Ministerio de Salud es tan estricto y exigente en renglones como el dengue, el hanta y los carnet de salud, ¿Por qué no lo es también, y en forma contundente, con este asunto del arroz que yo califico como "incomible"?
Soy de la opinión que el bendito arroz debe ser sacado de las bodegas, o de donde sea que se encuentre, y devolverlo al exportador en el país de origen, asumiendo el gobierno los costos de tal decisión, como resultado de su ligereza - y apresuramiento - en introducir al país semejante producto, porque, créanme, amigos lectores, no van a ser los "encapotados" quienes consuman esos hongos fumigados, sino usted y yo, que no estamos en condiciones de comprar arroz de dos o tres dólares el paquete. Por otro lado, de insistir el MIDA en su fútil empeño por "vender las bondades" del grano, entonces que dicho ministerio confeccione una lista de todos los molinos donde se va a procesar el arroz, así como los diferentes nombres comerciales bajo los cuales va a salir, lo mismo que los establecimientos que lo van a vender, todo lo cual es perfectamente compatible con las funciones de la CLICAC que, como ente rector y garante de que los comercios no vendan productos vencidos, sea dicha institución, la CLICAC, la que tome la batuta para exigir al gobierno que el consumidor sepa qué está comprando y, por ende, poder tener la alternativa de adquirir otro producto, porque como reza una reflexión:, no hay nada más perjudicial que un buen consejo acompañado de un mal ejemplo. |