El remo es una actividad que depende mucho de la técnica para cumplir con su misión y llenar por completo los objetivos buscados. Se ponen en movimiento brazos, abdomen, espalda e incluso piernas, y cualquier persona en condiciones físicas favorables (sin importar la edad), puede practicarlo.
Obviamente, el primer paso para saber si uno está en condiciones físicas favorables, sería consultar a su médico.
Se trabaja el tren superior por el movimiento de pecho y hombros, y el inferior, por la utilización en el desplazamiento del movimiento de las piernas y la inercia que proporciona el balanceo del cuerpo.
Porque, aunque los pies se sujetan a los pedalines de la embarcación, el esfuerzo de los cuádriceps, proporciona el empuje necesario para completar el movimiento.
OPTIMIZANDO EL TRABAJO
Si bien los beneficios de practicar remo son muchos, no es tan fácil obtenerlos. Se deben seguir ciertos detalles técnicos, que una vez aprendidos, pasan a ser parte de la rutina:
Al extender los brazos se ponen en funcionamiento los hombros, espalda, e incluso la zona lumbar, y genera cierto esfuerzo de piernas y abdomen.
Al zambullir el remo en el agua, el peso del cuerpo hace que los músculos más importantes de la espalda se pongan a trabajar.
Cuando el remo está en el aire, el hombro y el pecho intervienen de manera decisiva, además de que el cuerpo se desplaza hacia delante. En ese momento debe prestarse especial atención al estiramiento total de los brazos y a la rotación de los remos (que no sufran la resistencia del viento) para no perder la coordinación del movimiento.
La respiración: debe ser controlada, profunda y regular.
Luego de tener controlados esos detalles, lo que queda es disfrutar del paisaje, del aire libre y sentirse como pez en el agua.