Los 53 ex trabajadores de las fincas Santa Ana y Santa Catalina, ubicadas en Nuevo México, distrito de Alanje, esperan que se finalice la construcción de sus viviendas, ya que no tienen recursos para seguir pagando alquiler.
El alto costo de la vida y la carencia de plazas laborales fijas, después del cierre de estas fincas bananeras hace siete años, ha provocado que se incrementen los problemas sociales.
Arsenio Romero, vocero de la Asociación de Ex trabajadores de las Fincas Independientes, manifestó que la calidad de vida se ha desmejorado, ya que los obreros debieron salir de ambas fincas porque una empresa de capital colombiano compró estas tierras para la producción de palma de aceite.
Alegó que mientras ocuparon las tierras baldías donde antes se producía banano, podían cultivar yuca, plátano, arroz y maíz para su sustento; no obstante al salir de la zona muchas familias han quedado en la incertidumbre.
PAGOS
La empresa compradora pagó a gran parte de los ex trabajadores el 50% del pasivo laboral en febrero de este año, pero esto no es suficiente frente a las necesidades que deben afrontar a diario.
Por su parte, Generoso Morales, trabajador que laboró por 22 años en la finca Santa Ana, comentó que se les prometió la consecución de nuevas plazas de trabajo en los proyectos que se van a desarrollar en esa área, pero aún se mantienen esperando.
Sobre el tema, José Israel Correa, director Regional del MITRADEL, informó que se han presentado ciertos retrasos en la construcción de las primeras 35 viviendas, cuyo proyecto coordina el Ministerio de Vivienda (MIVI).
EX TRABAJADORES
Servicios básicos
Las viviendas que ocupan los ex trabajadores no cuentan con agua potable y luz eléctrica.
Desde hace un año están conversando con las autoridades, pero todavía siguen esperando las fuentes de empleo.