Además de los peligros obvios que se encuentran en la carretera, tales como los baches y la basura, la presión de aire inadecuada, puede causar una explosión o falla de la llanta.
Las llantas demasiado o poco infladas generan estrés excesivo y calor, lo que resulta en el funcionamiento inadecuado de las mismas. Esto puede ocasionar un choque y por consiguiente daños de vehículos, lesiones serias y hasta la muerte. Esta asociación indica que el inflar las llantas correctamente, prolonga su duración y ahorra combustible.