Las decisiones que ponderan sobre el destino de los pueblos, deben resolverse, por esos pueblos con sus máximos dirigentes que son los gobernantes de turno.
Cuánto diéremos por ser los rectores de las conciencias de las personas que nos rodean, en la toma de las orientaciones precursoras impulsadas al calor de los loables razonamientos lógicos, tendientes a encontrar los valiosos objetivos traducidos en los triunfos sociales y económicos que tanto clama nuestra querida patria.
No es fácil ni agradable esta tarea por los sacrificios que ella entraña y los pasos no muy alagüeños que tenemos que dar, llevando la luz de la verdad a nuestros apasionados lectores, desafiando las intransigencias temerarias del complejo designio humano.
Yo tengo auto fui uno de los que aplaudí hasta la saciedad el anuncio realizado por el señor Presidente del país, donde él decía que promediando el mes de julio se firmaría el proyecto de los buses articulados.
Cualquier proyecto de transporte carretero tiene incidencia sobre el ensanche de las avenidas que enlazan la periferia con el centro de la ciudad. Cada año son despachados miles de autos por los mercados intermediarios y realmente no me puedo explicar por dónde van a transitar. Se venden autos y la población aumenta considerablemente y las calles y avenidas, permanecen inmutable como las conocí hace cuarenta y cinco años atrás.
Gran parte de esta población se engolfa en las afueras de la ciudad y adicionando un carril de entrada y otro de salida de la metrópoli, para uso exclusivo de los autobuses se solventaría la situación anómala.
Este dilema acuciante quedaría resuelto de forma práctica. De la misma manera que estimularía y revolucionaría el comportamiento de la urbe metropolitana, tornándola mas ágil y dinámica. No hacerlo se traduce en cortafuegos, una muralla contra el libre desenvolvimiento de las colectividades en contrarresto aprensivo y presuroso. El horario de trabajo puede ser susceptible de cambios, pero si las vías continúan lo mismo, la coma agonizante continuará sin lugar a dudas.