El lagarto sintió voces desconocidas y pasos que se acercaban al lugar donde reposaba. Actuó como animal que es. Dio violentos golpes con su cola en el charco para asustar a los intrusos seres humanos.
El profesor José Ignacio Ramírez y sus amigos salieron "disparados" del Museo El Caño, en Penonomé, ante los "coletazos" del lagarto.
No pudieron ver el curioso sitio de ocho hectáreas, convertido en museo desde el año 1979, gracias a los esfuerzos de la Dra. Reina Torres de Araúz, ya fallecida.
En esta chistosa anécdota que me contó hace años "Nacho" Ramírez, pensé el sábado primero de julio, cuando visité al fin ese curioso museo al aire libre de Coclé.
Miles de veces he pasado cerca del sitio. Mucha gente habla bien del lugar, pero nunca había tenido la disposición de visitarlo.
Una semana antes de esta visita el sitio estaba inundado, dijo el guía turístico Reinaldo Oses. Con mucha habilidad contaba los detalles del museo a panameños y extranjeros que estábamos allí.
Hay once montículos de tierra que son tumbas de indios que vivieron hace más de mil años.
Sólo se ha excavado una de estas tumbas. Encontraron cadáveres de indios que se suponen fueron dirigentes y artistas, porque los enterraron de manera horizontal.
A los aborígenes de alcurnia dejaban que las aves se comieran el cuerpo, para que pudiera ir hacia arriba. Luego sus huesos eran enterrados en vasijas, explicó Oses.
Es lamentable que hace veinte años no se realizan excavaciones, pues son costosas.
Se ha encontrado junto a los cadáveres joyas, vasijas de barro y oro.
A unos kilómetros más lejos está el famoso "sitio Conte", donde enterraban a los caciques de la llamada cultura coclé precolombina.
Ese sitio ha tenido mucho oro en joyas, algunas de las cuales están en el exterior. La familia dueña del terreno es muy celosa en evitar intrusos, pues hay "guaqueros" que roban las tumbas indias.
Me quedé viendo el esqueleto de más de mil años de un líder indio. Por mi mente pasaron imágenes de cómo sería su vida, sus sueños, ambiciones, amores y odios...
Me confirmó el guía Oses que el sitio se inunda hasta quince veces al año. "No solamente vienen lagartos con las aguas, sino serpientes y otros animales", dijo sonreído.
Quedé satisfecho con mi nueva aventura del turismo interno panameño. Realmente Panamá tiene muchos lugares atractivos por conocer... y no somos solamente un canal, ¡caramba!