Se puede decir que el 95% de las personas en este país cree en Dios. No hay que dudar que Él se ha convertido en una interjección: "Oh my God", "¡Jesús!" (pronunciado en inglés Jisus) o "¡Dios mios!". Esta son expresiones que han dicho hasta los ateos. Es una evidencia de que al menos se cree que existe un Ser Supremo.
El ser humano, cualquiera sea su credo, pasará algún día por un mal momento. La muerte de una madre, de un hijo, la pérdida del empleo, el divorcio o un examen en la universidad. Todos sabemos que hay días buenos y días malos, pero hay unn nutrido grupo de seres que no acepta cuando algo no funciona bien en sus vidas.
Como cristiano, a veces esperamos que Dios nos libré de este tipo de angustias, así como de aquellas que nos significa la grave enfermedad de un ser querido, o algún accidente, en fin, son tantas y diversas las situaciones que vivimos a veces que nos hacen sentir que el día ha sido sumamente difícil y problemático que la pregunta viene a nuestra mente ¿Por qué Dios mío?,¿Por qué me pasa esto?, ¿Acaso no soy tu hijo?, ¿No contaré más con tu protección divina?
La respuesta está en las Sagradas Escrituras: "Sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conforme a la imagen de su Hijo" (Romanos8:28-29). Definitivamente, todo aquello que vivimos y "sufrimos", tiene un propósito divino.
Estimado amigo, si aún crees que Dios no tiene todo controlado en tu vida es porque te falta entregarte a Él para que tus caminos sean enderezados. Es triste ver morir a alguien, pero hay que buscar fortaleza para que nos ayude a seguir adelante en este mundo terrenal.