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Se tambalea Gobierno de Barak

Israel
AP
Pese a que la coalición gubernamental israelí parecía estar a punto de caer, el primer ministro Ehud Barak anunció ayer que mantiene su intención de acudir mañana a la conferencia cimera de Camp David con el líder palestino Yasser Arafat. Barak emitió una declaración lamentando que "en este momento en que la totalidad del estado de Israel debería unirse y superar las banderías políticas partidistas, para encarar el desafío más importante y complejo que ha conocido el país, los representantes elegidos por el público han optado por los intereses políticos, partidistas y personales en detrimento del interés nacional". La declaración agregó que Barak "piensa continuar trabajando para defender los intereses de seguridad de Israel en las negociaciones". Barak ofreció una actitud desafiante y furiosa al dirigirse por la tarde al país e ignoró los consejos de la oposición de que se quedara en su casa y no formulase comentarios públicos. "Ni uno de estos negativistas me va a enseñar cómo defender a Israel y su futuro", advirtió en tono encolerizado el primer ministro, dirigiéndose directamente a las personas que lo eligieron hace un año por creer que ese sector del público sigue respaldando sus gestiones de paz. "Nadie me va a enseñar qué es la seguridad. Debo distanciarme de todas las controversias políticas y consideraciones partidistas para encontrar la forma de lograr la paz que ponga fin al conflicto de sangre entre nosotros y nuestros vecinos". Los apuros de Barak podrían multiplicarse incluso antes de que pise Camp David. Hoy, el Knésset, el Parlamento israelí, someterá a votación tres mociones de censura presentadas por la oposición. Con el abandono de los tres partidos de su coalición, el primer ministro se encuentra en una situación extremadamente vulnerable. Si prospera cualquiera de las mociones por mayoría de 61 votos, su gobierno habrá dejado de existir. Por si esto fuera poco, el ministro de Relaciones Exteriores, David Levy, dijo que boicotearía la reunión cumbre en Estados Unidos. El ex partido de Levy, el opositor Likud, lo instó a volver a sus filas. La decisión debilitaría a Barak antes de la cumbre y afectaría seriamente sus probabilidades de lograr un consenso por la paz. "El proceso es muy importante para nosotros y queremos ser socios verdaderos en la vía", dijo en conferencia de prensa Eli Ishai, líder del partido Shas, el principal socio de la coalición, al anunciar que planeaba abandonar el gobierno. "Pero tenemos que conocer el camino y no conocemos el camino". "Pido al primer ministro que investigue lo que sucede realmente en el país, a fin de lograr un acuerdo aceptable para el pueblo". Agregó que si el primer ministro logra una cuerdo que "traiga seguridad al pueblo de Israel, respaldaremos el acuerdo incluso si no integramos la coalición". Anteriormente el vocero de Shas, Yitzjak Soudri, había declarado a la AP que "nuestros ministros renuncian al gobierno y nos retiramos de la coalición". Horas antes, el ministro del Interior Natan Sharansky retiró su partido de la coalición, por temor a las concesiones que se les harían a los palestinos en la reunión en Camp David. Conforme al sistema político israelí, el primer ministro puede gobernar sine die con una minoría en el parlamento, aunque con su autoridad seriamente debilitada.Y si los tres partidos no alteran sus decisiones, Barak controlará solamente unas 40 bancas de las 120 que integran el parlamento, un tercio del total. Sharansky, jefe del partido de inmigrantes rusos Yisrael B'Aliya, le presentó la renuncia a Barak, declarando que el primer ministro iba a Camp David a reunirse con Arafat sin "líneas rojas" que marcaran los límites de las concesiones que estaba dispuesto a hacer. "Intenté de todo para influenciar al proceso desde adentro...ahora dejo el gobierno y actuaré desde afuera", expresó Sharansky. Luego se unió a un grupo de correligionarios que levantaron una tienda frente a la oficina del primer ministro. Dijo que estaría en la tienda todos los días que durara la cumbre para fomentar una opinión pública contra las concesiones. Sharansky instó a Barak a formar un gobierno de unidad nacional con el opositor partido Likud, de tendencia derechista, lo que considera que permitiría controlar más las acciones de Barak en el proceso de paz. Otro miembro de la coalición, el Partido Religioso Nacional, dijo la semana pasada, ni bien se anunció la cumbre, que abandonaría la coalición.Se prevé que su jefe, el ministro de Vivienda Yitzjak Levy, presentará su renuncia el lunes. El Partido Nacional Religioso es un baluarte de los colonos judíos en Cisjordania y se opone a concesiones territoriales a los palestinos. Cuando Barak formó su gobierno, incorporó al partido religioso con la esperanza de evitar un agrio debate sobre el proceso de paz como el que precedió al asesinato del primer ministro Yitzjak Rabin. Pero Levy dijo que su partido no podía permitir las concesiones que creía que Barak estaba por hacer. Barak está dispuesto a ceder a los palestinos el 90% de Cisjordania, incluso algunos barrios árabes adyacentes a Jerusalén y parte del valle del Jordán, que los gobiernos israelíes previos trataron de retener para prevenir que todo ejército extranjero cruzara el Jordán. Pero la amenaza más seria para la coalición de Barak surgió del partido religioso Shas, de judíos sefardíes, que es el segundo entre los más importantes de la coalición y posee 17 bancas parlamentarias.
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