El seleccionador alemán Jürgen Klinsmann se mostró ayer orgulloso de su equipo tras la eliminación en semifinales ante Italia y se negó a hablar sobre su propio futuro cuando se le planteó la continuidad.
"Mi futuro no es importante, siempre dije que tras el Mundial lo hablaría con mi familia", dijo Klinsmann al ser interrogado al respecto.
"Lo importante es que este equipo merece unas felicitaciones", reiteró.