La ciudad de Valencia vivió el martes una jornada de duelo por las 41 personas muertas en el peor accidente de metro ocurrido en España, en vísperas de la llegada del Papa para el Encuentro Mundial de las Familias, que estará marcado por esta tragedia.
Las autoridades elevaron de 35 a 41 el número de fallecidos en el siniestro, en el que resultaron heridas otras 47 personas -cuatro de ellas muy graves-, después de que un convoy del ferrocarril metropolitano, con unos 150 viajeros, descarrilara y volcara a la entrada de una estación.
Las concentraciones silenciosas se repitieron en numerosos puntos de España, donde por un día el luctuoso accidente del metro ha dejado en un segundo plano el asunto que acapara toda la atención: el diálogo con ETA.