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MENSAJE
La maestra del año

Hermano Pablo
Costa Mesa, California
Juntó en un pequeño bolso sus pertenencias, pocas y pobres. Apretó en su mano el boleto de avión y el billete de cien dólares, toda su fortuna, y partió de Cantón, China, para Estados Unidos. Ivonne Chan esperaba empezar una nueva vida en aquel nuevo país. Era el año 1961. Después de treinta años de vivir en tierra ajena, esta profesora china fue nombrada "maestra del año". Le otorgaron un premio de veinticinco mil dólares, pero Ivonne Chan donó todo ese dinero a la escuela donde es directora. Ella sabía hablar chino, japonés, inglés, francés y español, pero sobre todo, sabía hablar el lenguaje del amor. Es estimulante leer noticias de nobleza en el prójimo. Esta mujer es un ejemplo. Inmigrante, llegada a Estados Unidos en 1961 con sólo cien dólares en el bolsillo, pudo estudiar, aprender varios idiomas, graduarse, lograr un puesto de maestra y ascender hasta ser directora de una escuela con más de mil doscientos alumnos. Cuando le dieron los veinticinco mil dólares los donó íntegros al sistema escolar. Tales gestos hacen falta en este mundo materialista, sórdido e interesados. Son los gestos de personas que, habiendo sufrido la pobreza, saben el amargo sabor que tiene, y procuran aliviar ese amargor en otros. A Ivonne Chan la nombraron "maestra del año" no sólo por sus valores académicos sino porque supo compartir el amor de su corazón con los centenares de chicos hispanos de su comunidad, chicos que no tienen más hogar que la escuela ni más antiguo amigo que su maestro. El premio fue un reconocimiento a su corazón más que a su cerebro. El amor es una flor que brota del fango humano para aliviar un poco la sordidez, la contaminación y el dolor de los demás. Toda persona que se presta para ser salvadora es como si saliera del fango de la vida para sacar a otros del mismo fango. En sentido figurado todos somos víctimas, en una forma u otra, víctimas del fango de esta vida. Pero para esta condición hay también un Maestro, el Maestro divino. Jesucristo no es sólo "maestro del año" sino "maestro de toda la vida" y "maestro de toda la humanidad". Y El nos mostró su gran amor divino no donando veinticinco mil dólares sino ofreciendo su vida en rescate por todos los que están sumidos en el lodo del pecado. El "maestro de Galilea" es maestro por excelencia. El dio sus enseñanzas sublimes, y también dio su vida para redimir a la humanidad. Si se lo permitimos, Cristo será nuestro Maestro, nuestro Salvador y nuestro Señor.
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