El pañuelo es un pedazo de tela pequeño, generalmente cuadrado, que sirve para limpiarse la nariz o el sudor y para otras cosas. Este accesorio higiénico ha dejado de ser usado por los jóvenes de ahora. Es tan notorio su desuso, que hasta las autoridades más distinguidas (presidente, ministros, asesores, universitarios, ejecutivos, etc.), prescinden de su uso a pesar de ser un auxiliar higiénico indispensable.
Muchas veces observamos por televisión a personalidades, supuestamente cultas, limpiándose el sudor con la mano; lo hacen en reuniones públicas, en la tribuna cuando se dirigen al público en concentraciones multitudinarias, lo mismo que en recepciones diplomáticas, sociales y culturales. Además de falta de urbanidad, es una demostración de grosería, de falta de educación, de acto antihigiénico.
Hace poco, el día sábado 24 de junio, en el acto que se efectúo en el Salón Amarillo de la Presidencia de la República, en donde el presidente Torrijos, junto a los obispos, ministros y otros miembros del Diálogo Nacional por la Caja de Seguro Social, anunciaba su determinación de suspensión de la Ley 17 por 90 días, el señor rector de la Universidad Tecnológica de Panamá, Salvador Rodríguez, facilitador del mencionado diálogo, sudaba profusamente al dirigirse a los presentes, y, por no usar el pañuelo, se limpiaba a menudo el sudor con la mano; una escena verdaderamente penosa y desagradable. Es tiempo ya que los funcionarios de gobierno, ejecutivos, profesores, maestros, jóvenes, aprendan a usar ese auxiliar tan propio de gente culta, como lo es el pañuelo, y no sólo como accesorio en la indumentaria masculina. ¡Fomentemos una campaña pro uso del pañuelo! Evitemos escenas de mal gusto como la que se dio en la propia Presidencia de la República.