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El problema de estos niños no incumbe únicamente a los padres, es de todo a la familia. Si todos se unen aseguran que el tratamiento de estos infantes sea uniforme en todos los casos.  |
La hiperactividad es más que una simple actitud de los niños, es una enfermedad. Cuando tu hijo se sale de los linderos comunes no pienses que con los golpes lo vas a arreglar, lo recomendable es visitar al médico, antes de que sea demasiado tarde.
No siempre puedes controlar lo que pasa fuera, pero sí puedes controlar siempre lo que pasa adentro.
WAYNE W. DYER
¡Pero quédate quieto! gritaba Marta desesperada; porque Agustincito, su niño de siete años, se la pasa de un lado a otro, todo lo destruye y siempre hay quejas de él.
En la escuelita no termina los planes y ni siquiera se concentra; y qué decir de las fiestas, pelea con todos los niños, le mete la mano al dulce, en fin es el peor portado de todos...
"Estoy al borde de la locura", mencionó Marta angustiada por la mala conducta de su niño, "no sé qué hacer y todos dicen que no es normal... le hablo y es como si no entendiera y pegarle ¡para qué!, si ni le hace", compartió Marta con ConTacto, mientras el pequeño Agustín tocaba todo lo que estaba a su alcance. Un rato con el cordón, lo arrojó... tomó la cerámica... movió los cuadros, y ni siquiera prestó atención a lo que se le hablaba....
Para la psicóloga Briceida Torres, del Centro de Servicios Médicos del IPHE, la conducta de este niño no es normal, ya que puede estar viviendo un trastorno de "hiperactividad".
Según Torres, el término "hiperactividad" se utiliza para describir a una clase de niños (posteriormente jóvenes y adultos) que presentan un comportamiento un tanto especial. En la actualidad se considera como un trastorno de conducta, caracterizado básicamente por la imposibilidad de mantener la atención en una situación durante un período de tiempo razonablemente prolongado.
¡Ojo! hay que tener mucho cuidado, cuando revisan a los niños antes de los 4 y 5 años de edad, ya que pueden confundirse con otros tipos de conductas que presentan los niños a estas edades.
Torres recalcó que la hiperactividad se da más en los varones que en las niñas, según la psicóloga hay una serie de polémicas en la parte biológicas y todavía los estudios no están tan claros.
El futuro de un niño con déficit de atención que no reciba asistencia profesional adecuada es impredecible, ya que el resultado evolutivo dependerá de otros importantes factores: su capacidad intelectual y el estilo educativo de sus padres y sus profesores.
¿CÓMO ACTUAR?
Lo primero es acudir al pediatra del niño o al médico de la familia para que éste haga un diagnóstico y determine si efectivamente se trata del Trastorno de Déficit de Atención junto a un problema de hiperactividad, aclaró.
Si los padres establecen normas de disciplina es muy importante que las hagan explícitas, es decir, que el niño sepa exactamente qué es lo que se espera de él.
Las instrucciones y respuestas verbales de los adultos han de ser breves, precisas y concretas. Es conveniente que los padres respondan a los actos de indisciplina con comportamientos concretos y previstos. No es aconsejable que lo hagan con castigos físicos.
Los castigos deben tener una duración limitada, no es útil prolongarlos sistemáticamente, pues son difíciles de cumplir, pueden originar en el niño ansiedad y sentimientos negativos.
Tratándose de niños hiperactivos, no es aconsejable que los padres limiten las salidas de casa.
Conviene establecer hábitos regulares, es decir, horarios estables de comida, sueño, para ver la televisión, hacer los deberes, etc.
SÍNTOMAS
No saben organizar sus tareas y da la impresión que no escuchan cuando se les da instrucciones.
Son muy distraídos, dispersando su atención en cualquier cosa mientras se les habla. Es frecuente que los trabajos que hacen sean descuidados porque son demasiado impulsivos. Tienen dificultades para esperar que les toque el turno si participan en actividades con más niños. Es corriente que no obedezcan las órdenes o que no hagan las tareas que se les pide. No son capaces de mantenerse jugando el mismo tiempo que los compañeros de su misma edad, se cansan y quieren empezar juegos nuevos.
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