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Los cursos por correspondencia son una forma de aprendizaje en auge, de la que es recomendable que conozcamos los derechos que nos amparan Un método de enseñanza siempre popular que ofrecen muchas academias para el aprendizaje de idiomas, informática, nuevas profesiones y aficiones de todo tipo es el de los cursos por correspondencia. Si tú estás interesado en apuntarte a uno de estos cursos debes conocer cuáles son tus derechos:
Siempre han de presentarte claramente la propuesta de contratación como tal. No puede haber equívocos ni inducir a confusión con fórmulas como "solicitud de información" cuando realmente lo que se está haciendo (o se propone que se haga) es contratar. En la oferta, en cualquier caso, deberá constar claramente al menos el precio total del producto los gastos de transporte si los hubiera; la forma de pago y las modalidades de entrega (por ejemplo:15 libros en 6 meses....); las características del curso; la identidad de la empresa; y el plazo de validez de la oferta. En cualquier caso se requerirá el consentimiento expreso del consumidor no siendo válida la falta de respuesta como aceptación del curso. Por ejemplo: rellenamos un cuestionario en el que figura "solicito información sobre este curso sin compromiso" y recibimos una muestra -que puede corresponderse a la primera entrega del material del curso. En el caso de que un consumidor reciba material sobre un curso no solicitado, éste no estará obligado ni a la devolución, ni podrá reclamársele el precio a no ser que se trata de una recepción errónea. En este caso, deberá retenerlo un mes desde que comunica la recepción del producto, teniendo derecho a una indemnización de un 10% del valor de venta del producto o hacerlo suyo definitivamente. Una vez solicitado el curso deberá entregarse (salvo que la oferta indique claramente lo contrario) en un plazo no superior a treinta días desde la recepción del pedido No se puede exigir pago por adelantado ni entrega a cuenta de ningún tipo. El consumidor podrá desistir libremente del curso dentro de los siete días siguientes de la recepción del material del mismo. El desistimiento del producto implicará, en cualquier caso, la resolución del crédito que hubiese podido contratarse a tal efecto. Para ejercer este derecho, es fundamental, que no pase el plazo de siete días, lo que en ocasiones la empresa lo fuerza con dilaciones interesadas.
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