El cuerpo sin vida del fugitivo más antiguo de Francia, un hombre de 74 años que escapó de la justicia desde hace 14 y que fue condenado por asesinato, apareció delante de su casa en Córcega, abandonado por un desconocido.
El fiscal de Ajaccio, José Thorel, explicó que, según los testimonios recogidos, el cadáver de Paul Santoni, fue encontrado por su mujer.