El problema de la delincuencia no se podrá resolver con inversiones en mecanismos de represión, sino con el impulso de una política que contemple la situación socioeconómica, educativa, cultura y de salud de los niños y niñas, de acuerdo con los resultados obtenidos por un grupo de periodistas que asistieron al primer seminario de Desarrollo Infantil Temprano (DIT), iniciativa que lleva a cabo la primera dama de la República, Marta Linares de Martinelli.
De nada nos servirá traer inversiones extranjeras, construir puentes, carreteras y aplicar los últimos adelantos tecnológicos, si no hacemos transformaciones sociales en ese 40% de la población que vive en extrema pobreza.
La inversión más importante es la que se haga en beneficio del futuro de la nación panameña, invirtiendo en nutrición, salud, educación, cultura y deportes; así mismo es darle el cuidado que requieren las madres embarazadas para que sus hijos e hijas nazcan sanos.
¿De qué valen las políticas económicas de los gobiernos si no se definen objetivos específicos que permitan nivelar las condiciones de todos los ciudadanos y si no se contempla su atención desde antes del nacimiento?
El DIT hace una corrección fundamental en la crianza de los pequeños y proclama que "el castigo lastima, no enseña; la disciplina si educa", porque siempre se pensó que esa era la mejor forma de hacer hombres y mujeres de bien.
Este es un programa novedoso que debe ser considerado como uno de los aportes más importantes por parte del Gobierno, ya que contempla el cuidado de la mujer y su hijo o hija desde antes del nacimiento, y de esta manera, impide que los problemas sociales que hoy nos afectan continúen gestándose desde el vientre materno.