El Papa Benedicto XVI dijo que el cristianismo se abrió camino en América Latina "dialogando" con las culturas precolombinas y que la "gloriosa" evangelización no puede olvidar "los sufrimientos y las injusticias infligidas por los colonizadores a las poblaciones indígenas".
Algunos dirigentes políticos latinoamericanos criticaron al Papa cuando dijo en la V Conferencia general del Episcopado Latinoamericano y del Caribe (CELAM) que la Evangelización de América "no supuso en ningún momento una alienación de las culturas precolombinas, ni fue una imposición de una cultura extraña".